CAMPANA O CAJÓN DE BUZO.

    Es el método más antiguo para permanecer bajo el agua.

    Aristóteles cita un modelo primitivo consistente en una caldera invertida en la que se metía la cabeza y permitía mantenerse bajo el agua por un periodo pequeño de tiempo.

    Parece que en el siglo XVI se hicieron pruebas con un modelo mayor en Toledo y en el siglo siguiente se empleó la campana para rescatar objetos de pecios procedentes de barcos de la Armada Invencible. 

    A finales del siglo XVII Halley (1690)diseñó un modelo mejor aunque sin capacidad de renovación de aire. El problema además de la limitación causada por  el consumo del oxígeno del aire atrapado es que cuando se incrementa la profundidad el aire se comprime y el nivel del agua en la campana se eleva. Se conseguían periodos de trabajo del orden de 20 minutos y se llegaba a trabajar a profundidades de 30 metros (4 ATA atmósferas absolutas de presión)

    A finales del siglo XVIII Smeaton mejoró el aparato añadiendo una bomba neumática con la que inyectaba aire en la campana permitiendo su utilización durante periodos de tiempo prolongados. La forma habitual de la campana es la de un tronco de pirámide rectangular abierto por debajo y en su techo se coloca el tubo flexible conectado con la bomba en el barco de servicio.

    Puesto que no se alcanzaban grandes profundidades ni se respiraba aire a presiones elevadas sus efectos sobre el sistema respiratorio eran de escasa repercusión.

    En la actualidad se utiliza un sistema semejante para los trabajos de fabricación de túneles submarinos y cimentación de puentes. Normalmente se mantiene el entorno presurizado para evitar la entrada de agua. Se respira por lo tanto aire a presión en turnos de hasta 8 horas de duración. Cuando la presión de trabajo excede 2 ATA los trabajadores han de seguir los mismos principios de descompresión que los buceadores que respiran aire a presión lo que hacen en una cámara de descompresión inmediatamente después de ascender a la superficie.

    En ocasiones se planifica el trabajo de manera que los trabajadores se mantienen durante periodos de hasta 3 semanas sometidos a un entorno de gas a alta presión (20 atmósferas) respirando una mezcla de oxígeno y helio de manera continuada. Descansan en una cámara a la misma presión que la cámara en que trabajan y así evitan tener que seguir el protocolo de descompresión cada vez que ascienden. Con este método todo el organismo queda saturado del gas que se respira y al terminar el periodo de trabajo se han de someter a descompresión durante un periodo de tiempo considerablemente largo.

    Como se trata casi siempre de una actividad laboral existen normas y reglamentos en la mayor parte de estados y en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) . Los interesados pueden consultar las referencias que se citan en el tema de enfermedad por descompresión.

 

última revisión miércoles, 05 mayo 2010 por miguel de córdoba